El error más recurrente que vemos en las faenas del Gran Concepción es asumir que la compactación es homogénea tras unas pocas pasadas de rodillo. Los estratos aluviales del río Biobío y las arenas de los cerros de la ciudad, con su granulometría errática, castigan esa confianza con asentamientos diferenciales que aparecen a los pocos meses. En nuestro laboratorio, cada recepción de relleno en Penco o en el sector de Collao la condicionamos a un ensayo de densidad de campo con cono de arena. Medimos la densidad in situ y la contrastamos contra la densidad máxima seca del ensayo Proctor de referencia. Sin ese control, ni la inspección técnica ni la constructora pueden firmar una recepción con la certeza que exige la NCh1508 en suelos granulares del centro-sur.
En los suelos granulares de Concepción, un 2% de diferencia en la densidad de campo puede representar más de 10 mm de asentamiento adicional en un radier industrial al cabo de dos años.
Procedimiento y alcance
En una ampliación industrial en el Parque Industrial de Coronel, el proyecto especificaba un 95% de la D.M.S. en la base del radier. La primera capa, con material de préstamo del cerro, pasó la verificación visual del capataz; el cono de arena, sin embargo, arrojó un 87% en tres puntos consecutivos porque la humedad de compactación estaba cuatro puntos por debajo del óptimo determinado en el laboratorio. Esa es la realidad del Biobío: las condiciones meteorológicas cambian la humedad superficial en horas y la curva Proctor de ayer no sirve para hoy. El método del cono de arena (NCh 1516) nos permite determinar la densidad seca en terreno en menos de 20 minutos por punto. La técnica es simple pero precisa: una placa base sobre la superficie nivelada, excavación manual cuidadosa de un orificio de unos 15 cm de profundidad, recolección íntegra del material extraído y llenado del hueco con arena calibrada de densidad conocida. El peso del suelo húmedo y el volumen del hueco nos dan la densidad húmeda in situ; el contenido de humedad, medido por secado al horno o con equipo de campo, nos lleva a la densidad seca final. En suelos con gravas de hasta 50 mm, típicas de los rellenos estructurales de la zona, el cono de arena sigue siendo el método de referencia, mientras que el densímetro nuclear pierde precisión. Para proyectos viales, este control se complementa con el
CBR en terreno para verificar la capacidad de soporte de la subrasante ya compactada.
Factores del terreno local
La NCh1508 establece los criterios de control de compactación para obras de tierra en Chile, y en Concepción su aplicación es particularmente sensible. La ciudad se emplaza sobre un complejo sistema de terrazas fluviales y depósitos de arenas finas limosas, en una zona de alta sismicidad donde la NCh433 exige una respuesta estructural sin deformaciones permanentes inadmisibles. Un relleno estructural mal compactado bajo una losa de fundación en el sector de Lomas de San Andrés no solo provocará asentamientos diferenciales por consolidación secundaria; durante un evento sísmico, ese material suelto puede densificarse bruscamente, amplificando los daños en la superestructura. La licuefacción de arenas finas saturadas es un riesgo documentado en los sectores bajos de la ciudad, y la única barrera efectiva es un control de compactación riguroso, con densidades de campo que superen el 95% de la D.M.S. en zonas críticas. Ignorar el control de compactación en Concepción es asumir una responsabilidad técnica que ningún ingeniero geotécnico con experiencia en la zona está dispuesto a aceptar.